MÉTODOS DE EDUCACIÓN MORAL
1)
COMPRENSIÓN CRÍTICA
El
desarrollo del pensamiento crítico es una de las máximas que, como docentes,
debemos plantearnos con nuestros alumnos pues todos perseguimos el objetivo de
que algún día nuestros alumnos consigan discutir aquello que les preocupa
siempre intentando comprender cuáles son las razones que tienen todos los
implicados en el proceso, consiguiendo así el compromiso de ambas partes. Para
ello, como bien argumentan autores como L. Stenhouse, J. Elliot y P. Freiré
entre otros, debemos fomentar el desarrollo de temas relevantes y
significativos para sus intereses. Mediante diálogos abiertos se pretende
conseguir una exitosa participación de todos y cada uno de los miembros de la
comunidad educativa. Este recursos metodológico puede presentarse de formas muy
diversas al alumnado, con ello conseguiremos atraer su concentración para su
posterior decodificación y “puesta en práctica”.
En
muchas ocasiones esto nos ayudará a analizar los valores que entran en juego en
la diversidad del alumnado, así como sus pensamientos y maneras de entender
determinados aspectos de su vida. Sin
embargo no todos los alumnos son capaces de expresarse con fluidez o
naturalidad delante de sus compañeros. Partiendo de la máxima de que todas las
personas somos distintas, es aquí donde aparece la escritura como soporte
amigo, pues a través de ella podemos hacer que el alumno se enfrente, de manera
crítica, a la realidad que le rodea. Tanto en unos casos como en otros, es el
profesor el encargado de guiar el “conflicto” que quiere tratar y, para ello,
puede informar sobre aquello que cree oportuno.
2) NEUTRALIDAD ACTIVA
Desde
un primer acercamiento podemos deducir que se trata de una pretensión ilusoria. Como bien menciona el artículo: “por más que lo pretenda, el maestro nunca
podrá ser neutral puesto que, de una u otra forma, manifiesta siempre su
ideología”. Sin embargo hay autores como J. Wilson que entienden la
neutralidad no como un significado antagónico a su actividad, por lo tanto, no
como algo necesariamente inactivo, sino como algo en lo que los protagonistas
puedan intervenir y además hacerlo sin inhibirse. De hecho se habla de una
neutralidad activa en la que hay tres procedimientos que se puede seguir:
-
El profesor
presenta las opciones enfrentadas y las razones con las que se pretende
sustentar.
-
El profesor
proporciona a los alumnos más o menos fuentes directas sobre las opciones
enfrentadas.
-
El profesor
plantea el problema y organiza la búsqueda de fuentes sobre las diferentes
opciones.
3) FILOSOFÍA PARA NIÑOS
Se
trata de un programa que nace, a principios de los años setenta se introduce en
el currículum americano, con el objetivo de desarrollar las capacidades
cognitivas y de razonamiento de los niños (enseñar a pensar sobre el
pensamiento = razonamiento autónomo). La necesidad de hacer pensar al docente
se ve favorecida bajo este programa pues ahora se prima más la enseñanza sobre
el propio pensamiento, que sobre los contenidos que deben tratarse en clase. De
igual forma es una forma de innovar con aquellos alumnos de edades más
tempranas pues no debemos olvidar que la filosofía únicamente se concebía como
materia para ciclos superiores y edades avanzadas. Haciendo mención al
currículum encontramos una serie de novelas dirigidas al alumnado donde quedan
recogidas todas las actividades planteadas, con el fin de facilitar la
asimilación y utilización de las ideas principales. El eje central de cada
lectura suele ser el mismo para que luego, los alumnos, sean capaces de
cuestionar y discutir en el aula con la ayuda de las actividades; es una forma
de matar 2 pájaros de un solo tiro, pues se atiende a cuestiones de pensamiento
crítico, razonamiento, aprender a pensar…etc.
Editado por: Agustín de la Vega Corrales










