Los protagonistas son un niño apasionado por los videojuegos con una
pierna amputada, y el regalo que recibe es un perro que también tiene una
extremidad menos. Al principio, el cachorro no es bien recibido por su nuevo
dueño debido a la lesión que presenta. Pero la insistencia y la perseverancia
de la mascota por querer jugar, pese a su situación, logran contagiar al
pequeño y se levanta del sofá con sus muletas para pasear juntos. De este modo, este corto invita a
reflexionar sobre la discapacidad y los valores de superación.
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