sábado, 31 de diciembre de 2016

TEMAS TRANSVERSALES DEL CURRÍCULO


¿Es necesaria la transversalidad en el aula? Para responder a esta pregunta primero hay que comprender que el concepto de transversalidad en el aula tuvo un desarrollo gradual, ya que este realmente existía como algo que debía enseñarse a los alumnos de una forma apartada a las materias,

Poco a poco este concepto de transversalidad evolucionó hasta llegar a formar parte de la sociedad, es decir, ya no solo era la escuela la que debía dar al alumno una formación moral y en valores, si no que la propia familia y el entorno de los chicos debía implicarse para que este aprendizaje fuera grato y competo.
 Además de esta implicación por parte del entorno, en los centros docentes se empiezan a elaborar los proyectos futuros teniendo en cuenta los objetivos y contenidos de las materias, lo que hace que esta palabra (transversalidad) cobre un sentido más fuerte pues se entrelazan los contenidos que el alumno debe aprender, con los objetivos que busca el profesor y con los valores que son necesarios que adquieran los adolescentes.
Si bien esta evolución  fue positiva para el ámbito docente, esta trajo consigo una serie de consecuencias como son por ejemplos la iniciativa intensa que siente el profesorado por cambiar los valores de los alumnos, 
A modo de conclusión me gustaría aclarar que si bien existen múltiples consecuencias a las que podemos vernos expuestos al emplear la transversalidad en la escuela debemos seguir arriesgándonos para así poder saber cuál es el mejor método que podemos poner en práctica. 

Temas transversales del currículo


Si retrocedemos a lo largo del siglo XX llegamos a la conclusión de que numerosas han sido las propuestas de renovación que se han planteado pero que desafortunadamente no han llegado a impregnar, más allá del formalismo, en los diferentes sistemas educativos. La evolución que el concepto transversalidad ha experimentado ha sido rápidamente asumida por la población. Gracias a su ampliación conceptual se engloba ahora valores, actitudes, comportamientos que deben ser tratados y educados. De igual forma hablar de transversalidad supone, hoy día, hablar de cierta apariencia de apertura social por parte de la escuela y de innovación. Temas como la educación para la salud, para la paz, para la convivencia (todos ellos contenidos ocultos, que engloban no solamente lo explicito, sino también lo implícito) han ido apareciendo en nuestro panorama actual y se ha visto reforzado, en gran parte, gracias al tratamiento que en la escuela se ha proporcionado incluyéndolos como parte del estudio de la educación. En el proceso de aceptación de este concepto cabe observar tres etapas principales:

-          Ausencia explicita del concepto: se plasmó por primera vez a partir de la reforma del sistema educativo publicados en los primeros borradores de contenidos, donde la novedad se centraba en cómo ciertas materias enlazaban sus contenidos con temas como la salud, la coeducación y el medio ambiente entre otros. Sin embargo estos contenidos eran percibidos por los alumnos como conceptos de los cuales los alumnos tenían que examinarse lo cual únicamente servía para recargar el temario de las asignaturas.

-          Necesidad de una presencia y tratamiento prolongado: hace referencia al propio proceso de evolución y maduración de las propuestas curriculares de todas y cada una de las disciplinas. Por primera vez se dedica más tiempo en trabajar estos contenidos, siempre analizados y examinados desde diferentes perspectivas lo cual significó ir un paso más allá.

-          Consideración desde los proyectos curriculares y educativos: cuando los centros comienzan la elaboración de sus proyectos, requieren de los objetivos y contenidos que todas las materias deben ofrecer y es aquí donde se aprecia la similitud de contenidos relacionados. Es aquí donde realmente cobra sentido el concepto.
Esto provoca la constitución de líneas, es decir, los cruces que se producen entre ciertos contenidos en todas las disciplinas así como las áreas de conocimiento. Ahora bien, si atendemos a lo mencionado anteriormente, su evolución, distinguimos tres etapas bien caracterizadas. La primera de ellas hace referencia a la consideración de los contenidos transversales que conocemos hoy día con contenidos puramente conceptuales (visión puramente teórica). Si consideramos las transversales como cuestiones actitudinales podemos atisbar cierto rayo de luz en la exposición de la LOGSE pues es ahí donde se habla de “generar actitudes, hábitos individuales y colectivos, de valores con los que nos identificamos (respeto, tolerancia, solidaridad…)”. Finalmente asistimos a una dimensión tripartita done se relaciona la transversalidad como dimensión conceptual, actitudinal y procedimental de forma conjunta. 

Si volvemos a retomar cuáles son los principales problemas que nos encontramos para un eficaz desarrollo de la transversalidad podemos mencionar los siguientes:

-          La inercia de la escuela para cambiar formas de comportamientos y escalas de valores.
-          La incorporación de materias transversales al curriculum.
-          La necesidad de concretar los contenidos de las materias transversales.
-          La necesaria formación del profesorado en estos temas.
-          La escasa tradición del trabajo en equipo, especialmente con padres y otras instituciones.
-          La escasez de materias curriculares.
-          El problema de la evaluación.

Finalmente me gustaría destacar el siguiente fragmento donde, a mi parecer, se refleja bastante bien el papel y la significación de la transversalidad:


“La transversalidad, como responsable, en parte, de esta ampliación borrosa de los contenidos, introduce una contradicción entre la lógica de los temas trans­versales y la lógica  de las disciplinas académicas, que no es más que un reflejo de una paradoja educativa que se plantea sobre la función de la escuela y, en conse­cuencia, sobre las fuentes de selección de la cultura escolar:”

Editado por: Agustín de la Vega Corrales

lunes, 19 de diciembre de 2016

GUÍA DE DERECHOS Y RESPONSABILIDADES


¿Es fácil formar parte de la educación de los hijos? La respuesta a esta pregunta es tan compleja que no puede limitarse a un sí o un no, pues si bien es cierto que la educación es un aspecto tan importante en el desarrollo del individuo, no siempre todos los padres tienen los conocimientos suficientes como para poder ayudar a sus hijos en este camino.
Esta guía intenta mostrar a los padres andaluces de una manera muy limitada cuáles son los requisitos mínimos para poder ser un apoyo fundamental en el proceso de aprendizaje de sus hijos.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que es imposible motivar a los hijos si no los conocen sus propios padres, si no saben cuáles son sus necesidades o sus deseos y si intentamos fomentar su amor por el conocimiento siempre de la misma forma.
En la guía se muestra esto bastante claro, ya que esta hace una diferenciación entre las necesidades del alumnado con 12 o 16 años y las necesidades que tienen los chicos con edades comprendidas entre los 16 y los 18 años.
Por ejemplo, un chico con 13 años está empezando a desarrollar su propia personalidad y tiene varios modelos a seguir entre los que se encuentran sus padres y al mismo tiempo sus compañeros de clase, en esta edad el alumno precisará de desarrollar una serie de competencias básicas que le ayuden a hacer frente a situaciones sociales determinadas.
En el caso de un chico con 17 años, por ejemplo, podemos encontrarnos con la situación de que rechace las ideas que su familia le presenta por el simple hecho de autoafirmar su personalidad, por tanto, a diferencia con los chicos de etapas anteriores, este alumnado necesitará consolidar su madurez y espíritu crítico.
No debemos olvidar que para que se produzcan estos cambios, independientemente de las etapas, los chicos requerirán de un apoyo constante de su familia, su instituto y su entorno social, es decir sus compañeros de clase y sus amigos.
Otra de las preocupaciones constantes en los padres y madres es el hecho de cómo fomentar el amor por la lectura y las ciencias en sus hijos, pues bien, en cuanto al fomento de la lectura lo más importante es que ésta se presente en la vida cotidiana como algo positivo y nunca obligado, ya que si la mostramos como algo obligado el joven la rechazará automáticamente.
En referencia a las ciencias, podemos fomentar el amor por éstas si usamos los elementos de la vida cotidiana para mostrar cómo estas pueden sernos útiles a la hora de salir al mundo real y aplicarlas de manera práctica.
En conclusión, la tarea de formar parte de la educación de los hijos no es fácil, pero si es obligada, ya que para que un alumno llegue a su máximo desarrollo intelectual necesitará el apoyo de todo su entorno, pero además este entorno deberá tener unos conocimientos mínimos para que el fomento del amor por el saber no se vea frustrado al usar mecanismos equívocos.

Editado por: Cristina García Romero 

GUÍA DE DERECHOS Y RESPONSABILIDADES









Editado por: Sarai Muñoz Martínez

jueves, 15 de diciembre de 2016

DIVERSIDAD EN EL AULA


La diversidad cultural que, hoy día, presentan nuestras aulas, es uno de los temas fundamentales a la hora de analizar la educación en valores.

Editado por: Raquel Pérez Jiménez

miércoles, 14 de diciembre de 2016

ASÍ SOY YO...





La búsqueda de la identidad es uno de los grandes problemas que los adolescentes presentan en esta etapa, donde la necesidad de sentirse querido y aceptado por los demás, puede llevarnos a dejar de ser esa persona que realmente somos. Una premisa fundamental sería el hecho de no perder nuestra identidad ya que esto es lo que nos hace únicos y especiales. Educar en valores como el respeto, la diversidad y la tolerancia resulta indispensable a la hora de relacionarnos con adolescentes.   

Modelos de convivencia


¿En qué consiste la buena convivencia? Para poder tener una buena convivencia en el aula debemos tener ilusión, ganas de aprender, respetar las normas comunes e ir regulando los conflictos. Esta convivencia debe ser flexible y tiene que ser de unión colectiva, porque en la clase el conjunto de alumnos forman un todo por ello el mantener la convivencia es responsabilidad de cada uno de ellos. Por ello cada vez son más las técnicas nuevas de resolución de conflictos que se usan en el aula (alumnos ayudantes, tutorías personalizadas, aulas de convivencia…), esta convivencia estaría integrada por un modelo de actuación más personalizado y participativo.
Para que en un centro la convivencia funcione esta debe ser respetuosa, democrática y solidaria. Para ello se efectuará un plan de convivencia cuyos valores sean la igualdad, la libertad, la participación, el respeto, la tolerancia, la solidaridad y el diálogo. Estará compuesto por el alumnado, la familia y los docentes. Se propone para mejorar la convivencia entre los implicados en el proceso enseñanza-aprendizaje y para llevarlo a cabo se abrirán dos posibilidades, en primer lugar tendremos el modelo de imposición y en segundo lugar el colaborativo y democrático.
Si se quiere llevar a cabo este plan de convivencia tendríamos que hacerlo mediante la disciplina que no debemos tomarla como un castigo, aunque algunos autores lo hagan, sino que debemos mirarla como un instrumento para fomentar la convivencia. Esta disciplina democrática busca o promueve la cohesión, la integración, la confianza, empatía, colaboración, fomenta la autoestima y la autonomía. Por el contrario quiere evitar la exclusión, el miedo, la amenaza, la sumisión y la humillación, el silencio y la indiferencia.
Para solventar los posibles problemas de disciplina disponemos de tres modelos de convivencias que son el sancionador (faltas se sancionarán mediante castigos), el racional (busca el diálogo y la disposición de las partes para resolver el conflicto) y el integrado (cree en el papel del mediador). Normalmente los modelos de convivencia puros son muy difíciles de encontrar y en su lugar lo que vemos son modelos combinados donde la toma de decisiones ya no puede hacerla solo el profesor sino que ya le incumbe a sus superiores que a su vez se remitirán a un conjunto de normas que han sido realizadas para la mejora de convivencia en los centros y en las aulas.
En conclusión, para que haya una buena gestión de la convivencia esta debe comprender la atención a los conflictos, la preocupación por la gestión de las relaciones interpersonales y la comunicación orientada al bienestar personal y grupal (Silvia Funes Lapponi “Los modelos de convivencia escolar. Hacia un nuevo disciplinamiento”).
En definitiva para tener una buena convivencia además de todas las características ya señaladas se debe favorecer la integración dónde se atienda al diálogo, a la colaboración, a la diversidad y se evite el autoritarismo.

Realizado por: Raquel Pérez Jiménez

Modelos de convivencia
















Realizado por: Sarai Muñoz Martínez

lunes, 12 de diciembre de 2016

PROGRAMA DE TUTORIAS COMPARTIDAS


Hablar de tutoría compartida significa hablar de un proyecto a través del cual la afectividad y el compromiso aparecen como instrumentos educativos. Para ello el trabajo conjunto y la implicación de todos y cada uno de los sectores de la comunidad educativa (departamentos didácticos, tutores, orientador, padres y la propia clase) es necesaria.

Hoy en día, dada la enorme diversidad cultural que nuestras aulas presentan y los diferentes problemas de atención y aprendizaje de ciertos individuos, se hace obligatorio el hecho de aprender a vivir y convivir con los demás puesto que esto, en muchas ocasiones, puede ayudar a reconducir al alumnado y, por consiguiente, generar grandes resultados académicos. Es aquí donde nace la lógica de este programa, voluntario y abierto, ya que en muchas ocasiones la mera presencia de un segundo tutor llega a ser un elemento fundamental, y por lo general muy valorado por los alumnos, en la integración y resolución de problemas que pueden ocasionarse en relación con el alumnado en función de sus intereses.

Si mencionamos algunas de las tareas que esta figura debe cumplir no queda más que alabar la implicación que estos profesionales ponen al servicio de sus alumnos, de forma totalmente altruista, destacando entre otras funciones de asesoramiento y orientación, así como la mediación. Sin embargo si vamos un paso más allá, también se debe ensalzar la labor que muchos profesionales juegan al disfrazarse de amigo y confidente. Para que todo concurra sin ningún problema es imprescindible la puesta en práctica de tres principios básicos en los que se sustenta dicho programa:

-La adaptación de la acción tutorial, proporcionando al alumno un seguimiento personalizado en todo momento.
-La implicación y no discriminación por parte de la comunidad educativa sobre este alumno que, por diferentes motivos, se perfila como un problema individual.
-El trabajo en equipo de tutor – cotutor.


Realizado por: Agustín de la Vega Corrales.

PROGRAMAS DE TUTORIAS COMPARTIDAS








Realizado por: Raquel Pérez Jiménez 

sábado, 10 de diciembre de 2016

QUIEN TIENE UN AMIGO...





En Secundaria el valor de la amistad adquiere un rol fundamental en la vida del alumnado, de ahí la elección de este cortometraje para ensalzar uno de los valores más buscados por los jóvenes. Hay pocas cosas tan valiosas en la vida como una amistad verdadera. La propia RAE la destaca como “afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”. El bienestar del otro refleja a la perfección la propia satisfacción. 

viernes, 9 de diciembre de 2016

Descifrando enigmas


Nos parece interesante proponeros en este apartado del blog una película: Descifrando enigmas (Imitation games). Basada en la vida e historia de Alan Turing, el creador de la informática moderna.

Pero no es por eso por lo que os la presentamos, sino porque observamos que en esta película se reflejan muy bien algunos valores como la importancia de la amistad, el compañerismo...
Además de esto, te hace reflexionar sobre cómo a lo largo de los años se ha tratado el tema de la homofobia.

Sin más dilación, esperemos que os guste.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Mediación en la resolución de conflictos.

Mediación en la resolución de conflictos

   Haciendo una breve reflexión sobre el tema, llego a la conclusión de que la mediación es una fórmula válida y aceptada a partir de la que se intenta que, gracias a la actuación de un tercero neutral, dos o más personas puedan comprender el origen de sus diferencias y solventar las mismas.

   Quisiera recoger una definición de mediación social que dice:

“Entendemos por mediación social […] una modalidad de intervención de terceras partes, en y sobre situaciones sociales […] orientada hacia la consecución del reconocimiento del otro y el acercamiento de las partes, la comunicación, la comprensión mutua, el aprendizaje y desarrollo de la convivencia, la regulación del conflicto y la adecuación institucional”[1]

   En mi opinión la mediación social es una actividad que, utilizada como parte de una intervención global o como forma específica y aislada de actuación, ha aportado, y puede seguir aportando, vías adecuadas para la resolución de los conflictos y por ello para el bienestar común.

   En el caso de la mediación escolar, sabemos que es un proceso habitual mediante el cual se intentan resolver conflictos que surgen en este medio.

  Suelen ser situaciones en las que las partes implicadas no se comunican de manera efectiva.

   Este proceso implica a familiares, amigos, al entorno social… y sus principales características suelen ser:

-Flexibilidad
-Cooperación
-Confidencialidad

   Es cierto que existirán casos que no sean mediables, bien porque ya hayan sido mediados y no se han obtenido los resultados deseados, bien porque las partes no se implican lo suficiente o bien porque es un caso que requiere ser tratado por otras entidades debido a su gravedad.

   Hay que ser absolutamente consciente de que, aun orientando y mediando en la resolución de conflictos, los problemas de convivencia no van a desaparecer. Los problemas de convivencia son inherentes a las relaciones humanas.




[1] Giménez, 1997


Editado por: Sarai Muñoz Martínez 

Mediación en la resolución de conflictos.












Editado por: Cristina García Romero