lunes, 19 de diciembre de 2016

GUÍA DE DERECHOS Y RESPONSABILIDADES


¿Es fácil formar parte de la educación de los hijos? La respuesta a esta pregunta es tan compleja que no puede limitarse a un sí o un no, pues si bien es cierto que la educación es un aspecto tan importante en el desarrollo del individuo, no siempre todos los padres tienen los conocimientos suficientes como para poder ayudar a sus hijos en este camino.
Esta guía intenta mostrar a los padres andaluces de una manera muy limitada cuáles son los requisitos mínimos para poder ser un apoyo fundamental en el proceso de aprendizaje de sus hijos.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que es imposible motivar a los hijos si no los conocen sus propios padres, si no saben cuáles son sus necesidades o sus deseos y si intentamos fomentar su amor por el conocimiento siempre de la misma forma.
En la guía se muestra esto bastante claro, ya que esta hace una diferenciación entre las necesidades del alumnado con 12 o 16 años y las necesidades que tienen los chicos con edades comprendidas entre los 16 y los 18 años.
Por ejemplo, un chico con 13 años está empezando a desarrollar su propia personalidad y tiene varios modelos a seguir entre los que se encuentran sus padres y al mismo tiempo sus compañeros de clase, en esta edad el alumno precisará de desarrollar una serie de competencias básicas que le ayuden a hacer frente a situaciones sociales determinadas.
En el caso de un chico con 17 años, por ejemplo, podemos encontrarnos con la situación de que rechace las ideas que su familia le presenta por el simple hecho de autoafirmar su personalidad, por tanto, a diferencia con los chicos de etapas anteriores, este alumnado necesitará consolidar su madurez y espíritu crítico.
No debemos olvidar que para que se produzcan estos cambios, independientemente de las etapas, los chicos requerirán de un apoyo constante de su familia, su instituto y su entorno social, es decir sus compañeros de clase y sus amigos.
Otra de las preocupaciones constantes en los padres y madres es el hecho de cómo fomentar el amor por la lectura y las ciencias en sus hijos, pues bien, en cuanto al fomento de la lectura lo más importante es que ésta se presente en la vida cotidiana como algo positivo y nunca obligado, ya que si la mostramos como algo obligado el joven la rechazará automáticamente.
En referencia a las ciencias, podemos fomentar el amor por éstas si usamos los elementos de la vida cotidiana para mostrar cómo estas pueden sernos útiles a la hora de salir al mundo real y aplicarlas de manera práctica.
En conclusión, la tarea de formar parte de la educación de los hijos no es fácil, pero si es obligada, ya que para que un alumno llegue a su máximo desarrollo intelectual necesitará el apoyo de todo su entorno, pero además este entorno deberá tener unos conocimientos mínimos para que el fomento del amor por el saber no se vea frustrado al usar mecanismos equívocos.

Editado por: Cristina García Romero 

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