miércoles, 14 de diciembre de 2016

Modelos de convivencia


¿En qué consiste la buena convivencia? Para poder tener una buena convivencia en el aula debemos tener ilusión, ganas de aprender, respetar las normas comunes e ir regulando los conflictos. Esta convivencia debe ser flexible y tiene que ser de unión colectiva, porque en la clase el conjunto de alumnos forman un todo por ello el mantener la convivencia es responsabilidad de cada uno de ellos. Por ello cada vez son más las técnicas nuevas de resolución de conflictos que se usan en el aula (alumnos ayudantes, tutorías personalizadas, aulas de convivencia…), esta convivencia estaría integrada por un modelo de actuación más personalizado y participativo.
Para que en un centro la convivencia funcione esta debe ser respetuosa, democrática y solidaria. Para ello se efectuará un plan de convivencia cuyos valores sean la igualdad, la libertad, la participación, el respeto, la tolerancia, la solidaridad y el diálogo. Estará compuesto por el alumnado, la familia y los docentes. Se propone para mejorar la convivencia entre los implicados en el proceso enseñanza-aprendizaje y para llevarlo a cabo se abrirán dos posibilidades, en primer lugar tendremos el modelo de imposición y en segundo lugar el colaborativo y democrático.
Si se quiere llevar a cabo este plan de convivencia tendríamos que hacerlo mediante la disciplina que no debemos tomarla como un castigo, aunque algunos autores lo hagan, sino que debemos mirarla como un instrumento para fomentar la convivencia. Esta disciplina democrática busca o promueve la cohesión, la integración, la confianza, empatía, colaboración, fomenta la autoestima y la autonomía. Por el contrario quiere evitar la exclusión, el miedo, la amenaza, la sumisión y la humillación, el silencio y la indiferencia.
Para solventar los posibles problemas de disciplina disponemos de tres modelos de convivencias que son el sancionador (faltas se sancionarán mediante castigos), el racional (busca el diálogo y la disposición de las partes para resolver el conflicto) y el integrado (cree en el papel del mediador). Normalmente los modelos de convivencia puros son muy difíciles de encontrar y en su lugar lo que vemos son modelos combinados donde la toma de decisiones ya no puede hacerla solo el profesor sino que ya le incumbe a sus superiores que a su vez se remitirán a un conjunto de normas que han sido realizadas para la mejora de convivencia en los centros y en las aulas.
En conclusión, para que haya una buena gestión de la convivencia esta debe comprender la atención a los conflictos, la preocupación por la gestión de las relaciones interpersonales y la comunicación orientada al bienestar personal y grupal (Silvia Funes Lapponi “Los modelos de convivencia escolar. Hacia un nuevo disciplinamiento”).
En definitiva para tener una buena convivencia además de todas las características ya señaladas se debe favorecer la integración dónde se atienda al diálogo, a la colaboración, a la diversidad y se evite el autoritarismo.

Realizado por: Raquel Pérez Jiménez

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