domingo, 8 de enero de 2017

MÉTODOS DE EDUCACIÓN EN VALORES II

MÉTODOS DE EDUCACIÓN MORAL
1)    COMPRENSIÓN CRÍTICA

El desarrollo del pensamiento crítico es una de las máximas que, como docentes, debemos plantearnos con nuestros alumnos pues todos perseguimos el objetivo de que algún día nuestros alumnos consigan discutir aquello que les preocupa siempre intentando comprender cuáles son las razones que tienen todos los implicados en el proceso, consiguiendo así el compromiso de ambas partes. Para ello, como bien argumentan autores como L. Stenhouse, J. Elliot y P. Freiré entre otros, debemos fomentar el desarrollo de temas relevantes y significativos para sus intereses. Mediante diálogos abiertos se pretende conseguir una exitosa participación de todos y cada uno de los miembros de la comunidad educativa. Este recursos metodológico puede presentarse de formas muy diversas al alumnado, con ello conseguiremos atraer su concentración para su posterior decodificación y “puesta en práctica”.

En muchas ocasiones esto nos ayudará a analizar los valores que entran en juego en la diversidad del alumnado, así como sus pensamientos y maneras de entender determinados aspectos de su vida.  Sin embargo no todos los alumnos son capaces de expresarse con fluidez o naturalidad delante de sus compañeros. Partiendo de la máxima de que todas las personas somos distintas, es aquí donde aparece la escritura como soporte amigo, pues a través de ella podemos hacer que el alumno se enfrente, de manera crítica, a la realidad que le rodea. Tanto en unos casos como en otros, es el profesor el encargado de guiar el “conflicto” que quiere tratar y, para ello, puede informar sobre aquello que cree oportuno.

2) NEUTRALIDAD ACTIVA

Desde un primer acercamiento podemos deducir que se trata de una pretensión ilusoria. Como bien menciona el artículo: “por más que lo pretenda, el maestro nunca podrá ser neutral puesto que, de una u otra forma, manifiesta siempre su ideología”. Sin embargo hay autores como J. Wilson que entienden la neutralidad no como un significado antagónico a su actividad, por lo tanto, no como algo necesariamente inactivo, sino como algo en lo que los protagonistas puedan intervenir y además hacerlo sin inhibirse. De hecho se habla de una neutralidad activa en la que hay tres procedimientos que se puede seguir:
-          El profesor presenta las opciones enfrentadas y las razones con las que se pretende sustentar.
-          El profesor proporciona a los alumnos más o menos fuentes directas sobre las opciones enfrentadas.
-          El profesor plantea el problema y organiza la búsqueda de fuentes sobre las diferentes opciones.

3) FILOSOFÍA PARA NIÑOS


Se trata de un programa que nace, a principios de los años setenta se introduce en el currículum americano, con el objetivo de desarrollar las capacidades cognitivas y de razonamiento de los niños (enseñar a pensar sobre el pensamiento = razonamiento autónomo). La necesidad de hacer pensar al docente se ve favorecida bajo este programa pues ahora se prima más la enseñanza sobre el propio pensamiento, que sobre los contenidos que deben tratarse en clase. De igual forma es una forma de innovar con aquellos alumnos de edades más tempranas pues no debemos olvidar que la filosofía únicamente se concebía como materia para ciclos superiores y edades avanzadas. Haciendo mención al currículum encontramos una serie de novelas dirigidas al alumnado donde quedan recogidas todas las actividades planteadas, con el fin de facilitar la asimilación y utilización de las ideas principales. El eje central de cada lectura suele ser el mismo para que luego, los alumnos, sean capaces de cuestionar y discutir en el aula con la ayuda de las actividades; es una forma de matar 2 pájaros de un solo tiro, pues se atiende a cuestiones de pensamiento crítico, razonamiento, aprender a pensar…etc.
Editado por: Agustín de la Vega Corrales 

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